FLORA.- Estamos en el reino de las plantas aromáticas, donde la extrema aridez del clima las dota de una intensidad tal, que sus fragancias envuelven al paseante, especies como: ontinas, tomillos salvias, romeros, etc, en conjunto ese olor a "monte" tan característico de los secanos.
Mira a tu alrededor, todo es fronda verdeoscura de la sabina albar, aquí abundantísima. Observa el Pinus halepensis, de retorcido tronco como es capaz de medrar en terrenos tan pobres. Mira sus ramas, cubiertas de liquen, que certifican la buena calidad del medio ambiente, pues sólo se desarrolla en absoluta ausencia de contaminación. Distingue entre sus ramas el muérdago, planta sagrada para muchos pueblos, y bolitas de la suerte en Cataluña de donde vienen hasta aquí para recogerlas y venderlas por navidad.
Disfruta las explosiones de color que se producen aprovechando los pocos días propicios cuando al florecer al unísono, se tiñen los cerros de amarillo de aliagas, blanco del lino, y azulado de romeros, a veces contrastando vivamente con los campos de cultivo, verdes en invierno y primavera, la magia del color.
También la arruga se hace bella , en los efímeros pétalos de varias clases de jaras, todas con grandes y coloristas flores pero de muy corta duración. Mira cuantos insectos acuden a libar a las no menos bellas flores de las madreselvas estas sí de mayor duración y fragancia. Y aprende tu mismo el aprovechamiento de frutos como las endrinas elaborando tu propio pacharán.